No sé si los lectores de este blog tendrán la misma sensación, ni siquiera si estarán de acuerdo, pero la reflexión sobre este tema es inevitable. Uno acude a cualquier domicilio y observa la dependencia que se crean los habitantes de él ante la tecnología; ya sea el microondas, la TV, el internet, los ordenadores o el mismo teléfono móvil (más ahora con los 4G, los 1000G, los whatsapp, o como se llamen todos estos avances parecidos que mayormente sirven para que sigamos consumiendo sin sentido). Pero no sólo en casa, también en el trabajo e incluso en la calle. Ya la gente no pasea contemplando su alrededor o los bellos paisajes naturales que la rodean, pasean mirando en sus móviles o sus IPAD información de internet, conversaciones redundantes en sus chats o el ya mencionado whatsapp, o comparten vídeos del youtube.